El tendido de geófonos verticales de baja frecuencia sobre el suelo de Peñaflor inicia la fase de campo del ensayo MASW. Un arreglo lineal de 12 a 24 sensores, espaciados entre 1 y 3 metros según la profundidad objetivo, capta la propagación de ondas superficiales generadas por una fuente impulsiva activa —generalmente una comba de 8 kg sobre placa metálica—. Los registros digitales en dominio del tiempo se transforman al dominio de la lentitud-frecuencia mediante un algoritmo de campo de ondas, extrayendo la curva de dispersión fundamental y, en ocasiones, modos superiores. El proceso de inversión iterativa entrega un perfil unidimensional de velocidad de ondas de corte Vs hasta la profundidad de interés, que en la cuenca aluvial del río Maipo rara vez supera los 35 metros antes de alcanzar el rechazo sísmico en gravas compactas. Este perfil se integra directamente en el cálculo del parámetro VS30, clasificando el sitio según la normativa NCh433 vigente y orientando al ingeniero en la selección del espectro elástico de diseño para cimentaciones superficiales o soluciones más profundas.
Un perfil MASW bien invertido en los suelos de Peñaflor puede modificar la clasificación sísmica de un sitio y reducir el costo estructural de una obra completa.
Factores del terreno local
Con una población que supera los 100.000 habitantes según el censo 2017 y proyecciones al alza, Peñaflor concentra viviendas sociales y condominios privados sobre depósitos cuaternarios cuya respuesta sísmica es notoriamente heterogénea. El terremoto del Maule de 2010 dejó daños puntuales en sectores como Malloco y Santa Corina, donde viviendas de albañilería simple sufrieron agrietamientos por amplificación local de ondas en suelos blandos no identificados previamente. El riesgo mayor radica en asumir un suelo tipo C o D por analogía visual, cuando un perfil MASW podría revelar una inversión de velocidad con una capa rígida superficial sobre material más blando, fenómeno que modifica el factor de amplificación sísmica y la forma del espectro de respuesta. La NCh433 exige clasificar el sitio según VS30, y el ensayo MASW ejecutado con procesamiento riguroso —que discrimine modos de propagación y evite el aliasing espacial— es la única técnica no invasiva que cumple con los requisitos de la NCh3171 para obtener ese parámetro sin necesidad de perforaciones profundas en terrenos de difícil acceso.
Preguntas comunes
¿Cuánto cuesta un ensayo MASW para un sitio en Peñaflor?
El costo de un perfil MASW con clasificación VS30 en Peñaflor oscila entre $753.000 y $1.691.000, dependiendo de la longitud del tendido (profundidad objetivo), la cantidad de puntos de medición requeridos y las condiciones de acceso al terreno. La cotización incluye el procesamiento completo de datos, el informe técnico firmado por el ingeniero responsable y la clasificación sísmica según la tabla de la NCh433.
¿Qué diferencia hay entre un MASW activo y uno pasivo?
El MASW activo utiliza una fuente controlada —golpe de comba o peso caído— que genera ondas superficiales con energía concentrada en frecuencias medias y altas, ideal para explorar los primeros 30 metros del subsuelo. El método pasivo, en cambio, registra vibraciones ambientales de larga longitud de onda (microtremores, tráfico, maquinaria) que alcanzan mayores profundidades, incluso 50 a 100 metros. En Peñaflor, cuando el basamento rocoso está muy profundo, se combina un tendido activo con una ventana de registro pasivo para extender la curva de dispersión hacia bajas frecuencias y mejorar la resolución del perfil en profundidad.
¿El ensayo MASW reemplaza a una calicata o a un sondaje SPT?
No los reemplaza, sino que los complementa. El MASW entrega un perfil continuo de rigidez dinámica del suelo (Vs) y permite la clasificación sísmica del sitio, pero no proporciona muestras para ensayos de laboratorio ni valores de resistencia a la penetración. La práctica recomendada en Peñaflor es ejecutar MASW junto con calicatas exploratorias o sondajes SPT para correlacionar la velocidad de ondas de corte con la descripción estratigráfica y los parámetros geotécnicos convencionales, logrando un modelo de terreno robusto y validado por múltiples fuentes de datos.